Por cosas del trabajo, tuve la fortuna de conocer una de las ciudades que más me llamaban la atención: Buenos Aires. La capital argentina tiene de todo para el turista: múltiples panoramas, fácil ubicación y amabilidad. La cultura turística se nota en la manera de recibir a los visitantes.
Después de mucho recorrer, me alojé en el Hostel Estoril (Avenida de Mayo llegando a Uruguay), un lugar sencillo pero acogedor. Ese fue el punto de partida de largas caminatas.
De todos los buenos momentos que pasé en las poco menos de 60 horas que estuve allá, acá va un resumen de las 10 cosas que me parecieron importantes o me llamaron la atención:
1) Ya no es barato, como solía ser. Cualquier bebida pequeña vale tres pesos en el centro (un dólar).
2) Es un lujo recorrer edificios históricos y bien tenidos.
3) La frase “se abrirán las grandes alamedas”, se encarnó en la capital argentina.
4) La línea A del Subte (Metro) es una reliquia y vale la pena visitarla.
5) Si te gusta caminar. no sabrás por donde comenzar. Menos adónde terminar.
6) Los libros baratos están en Corrientes, después del Obelisco si venimos de Puerto Madero (lindo lugar).
7) La Plaza de Mayo conecta varios edificios antiquísimos y la Casa Rosada.
8) Si el semáforo está en rojo y se prende al mismo tiempo el amarillo, la luz verde está en camino.
9) Las Galerías Pacífico son muy bonitas para visitar, pero son caras. Hasta el “locutorio” (centro de llamadas) que ofrece internet es un robo.
10) La librería “El Ateneo” (Santa Fe esquina Av. Callao) es hermosa. Va la pena caminar hasta allá.
Eso fueron algunas de mis conclusiones personales de mi breve estadía en Buenos Aires. Hay otras cosas, como la belleza de las mujeres, el sabor de las carnes y la gran variedad de pizza, que observé, pero que no comprobé empíricamente.
Eso que me perdí el zoológico, La Recoleta, Palermo y Caminito. Para otra vez será. Porque vale la pena recorrer esta ciudad moderna que se quedó en el siglo pasado. Afortundamente.
Más fotos en mi álbum de Flickr.
Saludos