Ayer sábado, entramos con la Mayra a una dimensión desconocida por nosotros, que nos transportó a nuestra infancia y adolescencia con algunos de los juegos más increíbles que disfrutamos a finales de los 80 y comienzos de los 90, cuando éramos “lolos” y todo era pasarlo bien.
Por cortesía de Alejandro Alaluf, participamos en la Pinball Party en Flippers.cl, un evento que me dejó los dedos adoloridos de tanto darle a las paletas de las máquinas. El lugar se ubica en Peñalolén y alberga unas 30 máquinas, entre flippers y arcades.
Da gusto ver el estado en que se encuentran los juegos. ¡Todos funcionan impecables y sin tener que comprar fichas! El Twilight Zone es uno de mis pinball favoritos de la vida. El World Cup Soccer, con el perrito Striker, hace por lo menos 10 años que no lo jugaba. Estre todos los juegos nos pasamos cinco horas sin darnos cuenta, entre tantos “Shoot Again“, “Extra Ball“, “Multiball” y los escasos “Replay“.
Para los que quieran organizar carretes, fiestas o cumpleaños en el local (que es privado y no está abierto al público), el precio del arriendo del local es 110 mil pesos. El trago se puede llevar o comprar en el lugar. La verdad es que el lugar es increíble y vale la pena organizar un evento en un lugar así.
En el blog NumClique.net, que mantienen dos chicos de FayerWayer Brasil, encontré este gráfico que ayudará a los indecisos que no saben qué consola de videojuegos comprarse.
Pese a que la imagen original es de hace un año, no deja de tener razón y sacar una sonrisa… sobre todo a los que tenemos amigos reales.
Pequeño glosario:
Você tem = tienes
Você gosta= te gusta
Reais = reales
Hace cinco años realizaba mi práctica periodística en El Mercurio. Hace una década, llegué a Santiago para estudiar periodismo. Hace 15 años, pasé a primero medio. Hace 20 años, descubrí el mundo de los videojuegos.
Gracias a mis padres, la navidad de 1988 recibí uno los regalos que más recuerdo: un Atari 800XL. En Antofagasta, específicamente en la tienda CM Prat, conocí la verdad. Era lo mejor que había visto en entretención virtual a mis cortos ocho años.
Una cassetera y dos controles completaban el set de diversión. El Atari fue mi única consola hasta tercero medio, cuando mis papás me compraron un SuperNintendo, que nunca me cautivó tanto como la consola del “Option+Start“.
Mi Atari 800XL me motivaba a levantarme muy temprano los días sábado y domingo para disfrutar de mis juegos favoritos. Veinte años después, retomé los juegos gracias al emulador Atari800Win que ya utilizaba hace varios años. Para que corran los juegos, son necesarios los ROMS que se encuentran en este link.
Cuando bajen su juego favorito en formato ATR, deben cargarlo en “File -> Attach disk”. Posteriormente, deben presionar “Shift+F5″ para comenzar a jugar. Esta maniobra equivale a reiniciar la emulación del juego (Misc->Restart Emulation).
Mis juegos favoritos
Más allá de los juegos obvios y recordados por todos, mi selección está marcada por momentos felices de mi infancia. Por ejemplo, el Montezuma es un juegazo, pero lo pasé mejor con el Pharaoh’s Course y el Archon, que mezclaba el ajedrez con los disparos.
¡Cuántas mañanas pasé tratando de completar Henry’s House! ¡Cuántas veces traté de completar el rectángulo en el Qix! La verdad es que los juegos simples de Atari me gustaban a veces más que los clásicos y complejos. Por ejemplo, el Pengo, el Shamus II y el Dig-Dug, dos juegos muy básicos me atrapaban, qué decir del Tapper, el Arkanoid y el Spy Hunter.
Hay juegos que tienen poco reconocimiento popular que también me gustaban: el Ninja Commando y el Last Star Fighter, un título de estrategia universal, donde hay que proteger el universo propio y destruir al de los enemigos.
En cuanto a los deportes, el Decathlon también destryó mis joysticks, pero no me gustaba demasiado. El clásico Pole Position también me gustaba, igual que el Pitstop I (el II era una copia del Pole), pero mi favorito fue el Great American Race, donde debía recorrer Estados Unidos de costa a costa.
Sin embargo, mi juego favorito es uno adelantado para su época: el Zybex, el luchador solitario en los planetas de distintos colores y con cinco tipos de armas. Una joya, que nunca pude terminar, pero que gracias al emulador intentaré hacerlo. El video del comienzo muestra el final de este clásico de los ochenta.
Hace unos años, la moda del Sudoku llegó con fuerza a Chile. No había diario que no tuviera ese juego japonés en sus páginas de divertimento. A mí, pese a que me gustan los números y los cálculos, nunca me motivó. Ni un poquito.
Por esas cosas del destino conocí Kakuro y enganché. No se trata sólo de acomodar números en cuadraditos: hay que sumarlos mentalmente, lo que REALMENTE te ejercita las neuronas.
Las reglas para resolver un Kakuro son muy sencillas, se trata de rellenar las casillas con números del 1 al 9, teniendo en cuenta que:
Cada fila o columan debe sumar lo indicado a la izquierda o arriba (respectivamente) de la misma
No se puede repetir un mismo número en una suma (fila o columna).
Eso es todo lo que necesitas para resolver un puzzle, además de mucha paciencia y habilidad mental para sumar números sin repetir ni equivocarse. Lo mejor de este juego es que te mantiene la mente activa, pues muchos no resuelven problemas matemáticos desde el colegio.
Cuatro caminos
Si les atrae la idea, existen varias plataformas para jugar. Para hacerlo en línea, basta con poner “Kakuro online” en Google. Uno de los sitios recomendables es Classic Kakuro, que le lleva varios tamaños y niveles de dificultad.
Otra opción es jugar en el celular. Para ello, Gameloft ofrece Platinum Kakuro, un título que se puede comprar en internet, incluso desde Chile. También se pueden instalar en el PC. En el sitio oficial, entregan varios software que permiten pensar desde Windows.
Para los que están de vacaciones, pueden imprimir sus puzzles para completarlos en momentos y lugares donde el computador se encuentra ausente. Basta con bajar los PDF y listo.
Al final, cualquier camino es válido para entretenerse y mantener la materia gris libre de telarañas.