Cinco consejos para obtener una licencia de conducir
Escrito el June 22nd, 2009 in Autorreferencia, Sitios imperdibles |
Pese a tener 29 años y tres meses, jamás había manejado un vehículo. Pero todo cambió: con la Mayra nos compramos un Corsa Swing y nos inscribimos en la escuela de conducción ABC, un muy buen lugar para aprender, especialmente para nosotros ya que nos queda al lado de la casa y utilizan un Corsa para las clases prácticas.
Después de tener 6 clases teóricas y 12 manejando, rendí el lunes pasado el examen de manejo en la municipalidad de Santiago, que consistió en recorrer unas 8 cuadras y girar a la izquierda en reiteradas ocaciones. Para obtener la licencia clase B seguí los siguientes consejos, que me gustaría compartir con ustedes:
- Ingresa a Conaset.cl. En el sitio web de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito encontrarás las 280 preguntas del cuestionario, de las que un software elige 35, de las cuales debes acertar 29 para pasar.
- Practica cómo poner en movimiento el auto. Sacar el automóvil de su inercia es una de las cosas más complicadas. Ensaya mucho cómo sacar lo necesario el pie del embrague y presionar lo justo el acelerador. Las otras marchas son sencillas.
- Pregúntale siempre al profesor y tus amigos. Aunque parezca una obviedad, nadie nace sabiendo manejar. Tener los fundamentos claros es crucial. Por ejemplo, yo le pregunte hasta la última clase mis dudas al profe.
- Tranquilidad ante todo. Aunque cuesta agarrar confianza, la repetición de las maniobras hace que te relajes y no te des ni cuenta cuando pases los cambios. Una actitud positiva facilita el aprendizaje.
- Anda siempre a la defensiva. Al comienzo, es mejor que el idiota que viene atrás te toque la bocina antes de cometer un error por apresurarte. Además, en el examen es mejor ser cauto.
Saludos









Un comentario
Parece obvio.. pero usa los tres espejos retrovisores y desconfia profundamente del genero humano: del que parece que no va a virar (pero lo harà sin señalizar), del que viene en la pista de al lado tuyo (obvio que se tirará en contra tuya sin siquiera mirar antes de maniobrar). Desconfía de tu reloj, sobre todo en esos minutos en que las vias reversibles han dejado de ir hacia la izquierda y comienzan a ir para la derecha, pero no todos se han enterado (o porque no hay relojes sincronizados o porque siempre es posible estirar la cuerda un poquito).